No odio ser mujer

Hay una frase que, desde hace un tiempo, no soporto encontrarme por ahí dicha por una mujer. Generalmente está relacionada con tener la regla y, aunque tiene diversas variantes, suele reducirse a “odio ser mujer“. He de reconocer que hasta yo la he usado alguna vez. “Odio ser mujer“. Puede parecer una frase tonta, que dices sin pensar demasiado cuando estás en el sofá tapada con varias mantas, abrazándote las rodillas contra el pecho y deseando que se acaben de sopetón los días de sufrimiento menstrual. Odio ser mujer“, y te quedas tan ancha.

Y es que es fácil que se te escape. Pero no por ello considero que sea menos importante el hecho de que estamos odiando así, sin pensarlo demasiado, una parte fundamental de nosotras mismas: nuestra condición de mujer. No voy a decir, evidentemente, que tengamos ahora que adorar que nos duelan los ovarios. Tampoco voy a decir que abracemos a todo aquel que nos grite groserías en la calle porque, eh, el mundo es de colores y todo es maravilloso. Ni siquiera voy a decir que bailemos cuando nos enteremos de que nuestro compañero de trabajo cobra más que nosotras por el mismo trabajo.

Pero tampoco nos podemos hacer esto a nosotras mismas.

Continuamente, día tras día, nos quejamos del acoso, del abuso, de lo mal que está el mundo para nosotras, de los dudebros de internet, del mansplaining… Y, no me malintepretéis, es algo muy positivo. Ser conscientes de ello es el primer paso. Montar gresca por ello es el segundo. Pero muchas veces no nos damos cuenta de que las peores enemigas somos nosotras mismas.

Nosotras mismas nos hacemos daño, día tras día. Tenemos tantas conductas tóxicas y negativas hacia nosotras tan interiorizadas que lo único que hacemos es dañarnos poco a poco, sin saberlo. Y la exteriorización de todo eso es el “odio ser mujer“.

No. No tienes que odiar ser mujer. Tienes que odiar el mundo que te ha hecho pensar que te odias a ti misma, a tu condición de mujer, a tu regla. Y aunque así dicho suena como la cosa más sencilla del mundo, no lo es. Evidentemente. Porque el mundo no está construido para que nos queramos a nosotras mismas, sino para que nos odiemos. Para que nos machaquemos continuamente delante del espejo.

Pero como he dicho antes. Ser conscientes de ello es el primer paso.

 

Imagen destacada también de Lola Vendetta. Si no la conocéis, os recomiendo que os paseis por su instagram, porque os aseguro que merece la pena.

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4 comentarios en “No odio ser mujer

  1. idasyvenidas dijo:

    Reconozco que lo he dicho más de una vez en los últimos tiempos y, tía, es que a veces se hace cuesta arriba. No solo la regla, es que son muchas cosas. Son miradas, son palabras, son sentimientos de culpabilidad al cuadrado. No sé, creo que llevamos sobre nuestros hombros demasiada carga y como dices, parece ser que estamos hechas para odiarnos y que nos maltraten cuando comenzamos a querernos un poco. Como si fuera nuestro sino sufrir. Sufre por ser mujer y cuando dejas de hacerlo, no te preocupes que ya te hacemos sufrir el resto.
    Yo diría más bien: “¡Qué difícil es ser mujer!”. Pero últimamente me está gustando la sororidad que encuentro en todos los ámbitos. Mola saber que podemos contar con nosotras y querernos un poquito más cada día. Aunque cueste horrores a veces.

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    • LuverC dijo:

      Se hace muy cuesta arriba. Siendo mujer te vas a encontras obstáculos que no te esperabas simplemente por el hecho de que, ey, eres mujer. Por suerte nos tenemos las unas a las otras. Y eso es lo importante, porque siento tan duro ser mujer, no podemos ponernos la zancadilla, ni entre nosotras ni a nosotras mismas.

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  2. B. M. Virginia dijo:

    A mí cuando me llegan los dolores de ovarios, porque la sangre no me importa, es lo otro lo que me jode viva; le echo la culpa a la regla. No a mi condición de mujer, proque entre otras cosas mi amenorrea a veces me da periodos de hasta 6 meses sin sangre que viene con dolor de ovarios, lo cual me fascina y cabrea a partes iguales. Le echo la bronca porque podría venir sin hacer tanto bombo, que ya me entero perfectamente cuando llega. Pero ya. Es algo con lo que tengo que vivir y por suerte no me es tan duro como a otras mujeres.

    En cuanto a las amenazas de la calle, o las miradas, o los comentarios machistas… También me cabrean. Pero no me pasan por ser mujer. Me pasan porque me cruzo con imbéciles. Yo no tengo la culpa, ni yo, ni como visto ni como pienso. Tengo mucha rabia dentro, sí, pero el feminismo me ha enseñado a conducirla bien. No hacia mí, que no he hecho nada sino hacia quien me hace sentir menos por ser mujer.

    Me encanta ser mujer. Me encanta saber que mi fuerza y mi poder están comprendidos dentro de una lucha colectiva sin la cual no estaría donde estoy ni podría llegar a donde quiero llegar (aunque no sé qué sitio es porque en realidad no sé lo que quiero pero eso es lo más importante de todo: que aunque no lo sepa (porque universidad, crisis, veinte años), sea cual sea el destino, sé que puedo alcanzarlo). Y mira, me imagino que ser un tío tiene que molar por tema de los privilegios y tal, pero formo parte del movimiento que inventó el pacifismo como forma de lucha, que fue el primer que se movió contra la esclavitud. También me encanta porque una vez que asumes que las metas sociales y culturales que me han impuesto no son alcanzables puedo, no solo, asimilar las que yo quiero y tirar por la borda lo que no me da la gana. Puedo hacer trampas al maldito sistema patriarcal y ganar la partida -que básicamente consiste en cree que he conseguido las metas impuestas (como creerme guapa, joven, fuerte, inteligente y capaz) – y a la vez dejar de jugar porque no reconozco su juego como un sistema legítimo.

    Y esto me recuerda a algo que leí una vez este verano sobre que la única diferencia entre comportarse como un hombre y comportarse como una mujer, es que la única diferencia no es entre lo que haces, sino la sensación que da que en el primer caso tienes el aprobado social -hagas lo que hagas -mientras que en el segundo siempre tienes la censura social -hagas lo que hagas -. El problema no es ser mujer: el problema es cómo mira la sociedad a la mujer, como me mira a mí. Así que mira, mejor que miro yo misma y que le den a la sociedad.

    P.D. Mi clase de esta noche ha sido bastante feminista. Se me ha pegado parte del discurso del profesor xD

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    • LuverC dijo:

      Te aplaudiría hasta quedarme sin manos. Además sería uno de esos aplausos que empiezas lentamente y que se acrecientan según te vas poniendo de pie, para después gritar y vitorear. El comentario es para enmarcarlo ❤

      Y no. No tengo más que decir.

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