24 años, una carrera y dos másters

Tengo 24 años, una carrera y dos másters y ninguna posibilidad de obtener un trabajo de lo mío en un futuro cercano. Supongo que eso es, en parte, mi culpa. Fui yo la que escogí una carrera difícil. Y no me refiero a la dificultad de sus asignaturas o la dureza de los profesores. Me refiero a una carrera dura en cuanto a la hora de abandonar la facultad y aterrizar en el mercado laboral se refiere. Si. Escogí Historia. Todo el mundo me miraba raro. Pero aun hoy, cuando tengo 24 años, una carrera y dos másters, sigo sin arrepentirme de ello.

No voy a mentir. Las dudas me han acompañado a lo largo de toda mi vida académica. ¿Habré hecho bien en escoger esta carrera? ¿Conseguiré vivir de esto? ¿Soy buena? ¿Sirvo para lo que quiero servir? Y así mil y una veces, incontables. Cierta gente a mi alrededor, por supuesto, no ayudaba. Hay que vivir de algo. Vas a acabar trabajando en un supermercado. Eres una ilusa. Y posiblemente tuvieran razón en todo lo que decían.

Posiblemente acabe trabajando en un supermercado, aunque sea solo por un tiempo y por trabajar, cobrar y cotizar algo antes de cumplir los 25. Posiblemente no acabe trabajando de lo que me gusta, a lo mejor ni siquiera me acerco. A lo mejor me espera un futuro incierto de trabajos basura, mal remunerados y de escasa cualificación. A lo mejor incluso no me contratan en esos sitios porque, ya sabéis, estoy sobrecualificada para el puesto.

¿Pero sabéis lo que me queda? La satisfacción de, por lo menos, estudiar durante 6 años lo que de verdad quería estudiar. Prefiero pasarme 6 años de mi vida feliz estudiando algo que me apasiona para luego escudarme durante toda la vida en ello (mientras trabajo en un puesto de mierda) que pasar sin pena ni gloria por una carrera que aborrezco para conseguir un puesto de trabajo cualificado pero que odio y estar lamentándome toda mi vida de “tenía que haber estudiado lo que yo quería y no lo que la sociedad quería que estudiara“.

Supongo que también he tenido mala suerte. Este es un país donde mi rama de estudios no importa una mierda. Y mira que tenemos de dónde tirar. Pero ni con esas. Porque claro: no damos dinero. No salimos rentables. No damos beneficios tangibles a corto plazo. Y, por desgracia, lo que rige el mundo ahora mismo es eso: los beneficios tangibles a corto plazo.

Poco importa el hecho de que gracias a nosotros, a los locos humanistas, nuestros hijos puedan aprender cosas sobre el pasado, puedan aprender a apreciar la música y la literatura, puedan incluso aprender a leer y a escribir. Poco importa el hecho de que, gracias a nosotros, nuestros hijos puedan viajar sin moverse de casa, puedan imaginar cosas, puedan pensar y cuestionarse todo. Poco importa, porque niños que no saben pensar son adultos que no os cuestionarán ni os criticarán. Siento la analogía, pero de igual manera que Hitler sabía que las masas analfabetas eran las más controlables, bien sabéis vosotros que no os compensa que nuestros hijos sepan pensar, sepan cuestionarse todo, sepan ser libres a través de la música, la literatura, la filosofía y la historia.

Por eso lo elimináis. Por eso no os interesa. Por eso no os compensamos. Por eso me dais asco.

Guardar

Anuncios

Un comentario en “24 años, una carrera y dos másters

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s