Diario de una opositora. Semana 0: dónde coño me he metido

A partir de ahora“, nos dice R mientras sube las escaleras para volver a su trabajo, “sois opositores. La oposición es un estado mental“.

Y así, realmente, comienza el periplo.

Tengo 24 años, una carrera y dos másters y actualmente soy opositora. Aunque realmente no haya empezado a prepararme la oposición como tal (es decir, no he comenzado a elaborar los temas, ni a buscar bibliografía para ello ni a estudiar ni nada de eso), me considero opositora. Porque, como dijo R, nuestra “preparadora”, la oposición es un estado mental y, aunque nos tomemos un tiempo después de terminar el máster para relajarnos y mirarlo todo con perspectiva, debemos empezar a asumir que somos opositores.

En realidad no sé si soy muy consciente de dónde me he metido. Es decir, lo pienso y me entra agobio y ansiedad a partes iguales: todo es incierto, ni siquiera se sabe cuándo va a salir la convocatoria oficial de las oposiciones. Con la que está cayendo en este país, en realidad me parece lo más normal (que no se sepa nada, digo…). Tampoco tengo ni idea de cómo prepararme. Sí, sé que tengo que buscar bibliografía, tengo un temario y tengo que preparar esos temas en base a unos autores básicos. En realidad parece sencillo. Pero en el fondo no lo es.

Creo que estoy loca. Creo que hay que tener una pequeña parte de locura, ilusión e insensatez para decidir presentarse a unas oposiciones sin saber muy bien qué va a pasar en realidad. Pero supongo que eso es un poco la sal de todo. La locura, la incertidumbre. La sorpresa final, tanto si es buena como si es mala.

Y también creo que esto es algo que compartimos todos los opositores, al menos cuando empezamos a ser conscientes de que sí, somos opositores; de que esto es una carrera de fondo; de que esto es una locura; de que esto conlleva altas dosis de trabajo y buena suerte. De que no tienes ni idea de lo que va a pasar, pero sabes que en el camino lo vas a pasar mal y bien al mismo tiempo.

La semana 0 de la oposición comienza con nervios y con incertidumbre. Es una semana de reflexión, de preparación mental y de relajación. Relajación porque me esperan unos meses sin tiempo para respirar. De tomar aire, coger posiciones y salir corriendo cuando suene el silbato. De empezar a hacer horarios y plannings, de ver qué hacer y cuándo hacerlo. Pero sobretodo cómo.

Y voy a necesitar muchas playlist para hacer esto más llevadero. He dicho.

Comienza la semana 0.

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