Reseñas

Reseña: “Las Tumbas de Atuan”, la tristeza y la belleza en un libro de fantasía

¿Recordáis que en la reseña de ‘Un mago de Terramar‘ me quejaba sobre la escasez de personajes femeninos que había encontrado en la novela? Bueno, pues este no es el caso. Como ya me dijeron, con ‘Las Tumbas de Atuan‘ iba a andar sobrada en cuanto a presencia femenina se refiere y no, no se equivocaban.

Empiezo esta reseña reconociendo una cosa que me da vergüenza. Yo, que tenía un libro precioso cogido de la biblioteca con “Los desposeidos“, “La mano izquierda de la oscuridad” y “El nombre del mundo es bosque“, tuve que devolverlo porque no me dio tiempo ni a empezarlo. Si es que soy una acaparadora de libros y claro, luego leo lento y no me da tiempo a todo.

Pero bueno, cuando volví a la biblioteca decidí que por qué no seguir con Terramar. Estaban ahí, los cinco bien puestecitos en una estantería y claro. Pues como que decir que no era difícil. Esa misma noche me empecé el segundo.

Ficha técnica

Título: “Las tumbas de Atuan
Autora: Úrsula K. Le Guin
Año de publicación: 1970
Páginas: 169

El libro comienza situándonos en un lugar que, si recordamos el libro anterior casi a la perfección, nos sonará: en Atuan, una isla del Imperio Kargo (que también nos debería sonar), donde hay un conjunto tumultario llamado las Tumbas. En él encontramos el culto al Dios-Rey, con su propia sacerdotisa; el culto a los Dioses Gemelos, también con su sacerdotisa; y el culto a los Sin Nombre, del cual es sacerdotisa nuestra protagonista, Arha.

Lo cierto es que es la primera palabra que me viene a la mente para describir cómo me sentí cuando empecé el libro es “desconcertada“. Pero no me malinterpretéis. No era un desconcierto de estos chungos de “¿pero qué narices está pasando aquí, qué diablos es esto, por qué habré cogido este libro?”. No. Es un desconcierto de estos que hacen que pases la página. ¿Y por qué? Muy sencillo: ¿dónde está Gavilán?

Todo el mundo da por hecho que si la saga que tienes entre las manos se centra en las aventuras de un personaje en concreto (Gavilán en este caso), el protagonista y narrador de todos los libros debería ser ese personaje alrededor del cual se desarrolla la saga. Pero no. Este no es el caso. En ‘Las tumbas de Atuán’ nos encontramos con que la protagonista y narradora es Arha, la Primera Sacerdotisa de las Tumbas y que, de hecho, hasta más o menos la mitad del libro no aparece Gavilán. Además no solo eso, sino que la protagonista, aun cuando aparece Gavilán, sigue siendo Arha y la importancia dentro de la trama del libro sigue siendo de Arha, de sus pensamientos, de sus sentimientos y sus acciones.

Sinceramente, esto me parece algo magistral. Estamos tan acostumbrados a que las cosas sean de una manera determinada, a que el que sea prota de la saga tiene que contar su historia desde su punto de vista, que cuando algo cambia nos volvemos locos. No todo en literatura tiene que estar dentro de “la norma”. Bueno, de hecho, no debería existir “la norma” dentro de literatura.

Así que un hurra para Úrsula K. Le Guin por hacer un libro tan magistral, permitiendo que otros personajes interesantísimos cuenten su propia historia con su propia voz dentro de una saga donde el protagonista no chupa ¿página? Chapeau.

Porque Arha tiene voz propia, y qué voz. La historia que nos cuenta es magnífica, curiosa y tiene fuerza. Es una de esas historias que te gustaría contar de la forma en que Le Guin la cuenta que, por otro lado, es magnífica. Me he vuelto a enamorar de su manera de escribir, tan delicada y tan preciosa. En serio, sólo me he leído dos libros suyos, pero ya se ha convertido en una de mis imprescindibles.

Si tengo que ponerle una pega, y aunque no es exactamente al libro, es el hecho de que me ha gustado tanto la historia de Arha que quiero saber más de ella. Y os preguntaréis, ¿por qué esto es una pega? Pues porque, tal y como acaba el libro, me da la sensación de que no vamos a volver a saber de ella. Es decir, Le Guin se valió de Arha para narrar la historia desde un punto de vista distinto y le salió redondo. Pero (AVISO, pequeño spoiler del final del libro) los caminos de Arha y Gavilán se separan (final del pequeño spoiler del final del libro) y me da que no voy a volver a saber de ella en lo que queda de saga de Terramar. Y es una pena.

Así que, ¿me ha gustado el libro? La palabra ‘gustar’ se queda corta. Me ha encantado. Encandilado. Enamorado. Creo que os queda claro el concepto. ¿Recomiendo leer ‘Las tumbas de Atuan’? Encarecidamente. ¡Estáis tardando!

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5 thoughts on “Reseña: “Las Tumbas de Atuan”, la tristeza y la belleza en un libro de fantasía”

    1. ¡Cierto! No contaba con el libro de relatos. No te preocupes, que pensaba leérmelos todos, con mucho amor ❤ Además los tengo en la biblioteca al lado de mi casa, así que me lo ponen fácil xD

      Y si, es que su manera de escribir es tan, tan, taaaaaaaan bonita… De mayor quiero escribir como ella.

      Le gusta a 1 persona

      1. También los tienes en Oviedo en una edición súper bonica.

        Después de leer tu reseña, sólo puedo decirte lo mismo que Darkor_LF: sigue leyendo el resto. No te van a decepcionar.

        Le gusta a 1 persona

      2. Ya os iré contando, pero planeo léermelos todos, toditos, todos. No te creas, estuve pensando en cogerlos el finde pasado, pero al final dije, ñah, los tengo en la biblio. Aunque a lo mejor el relatos si te lo pido que lo traigas, porque en la biblio no sé si está D:

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