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Diario de una opositora. Semana 4: las dudas

Hay una cosa que no creo que falte en la cabeza de ningún opositor mientras se está preparando las oposiciones. Y no, no hablo de todo el temario, ni de las fechas de los exámenes, ni de la ingente cantidad de datos, ni tampoco de la hora a la que parará para tomarse su dosis diaria de café entre tema y tema. Por desgracia, no me refiero a nada de eso.

Me refiero a las *chan-chan* DUDAS.

Cuando empecé las oposiciones, había una mezcla entre ilusión y canguelo cociéndose a fuego lento en mi estómago. Y siguió cocinando mientras preparaba los temas de legislación. Lo cierto es que pensaba que iba a ser mi combustible a lo largo de todo el proceso, pero lo cierto es que me faltaba un ingrediente principal: dudar sobre mí misma.

La verdad es que nunca me he considerado una persona segura de sí misma. Muchas veces me las quiero dar de tal, sobretodo cuando vienen épocas de exámenes o estrés. Finjo estar tranquila y no tener ningún tipo de duda, mientras que por dentro soy un manojo de nervios, inseguridades y preguntas. No hago más que cuestionarme a mí misma, a lo que hago, a lo que sale de mi cabeza y de mi boca. Es agotador, pero es como soy.

Y, por supuesto, con las oposiciones no iba a ser diferente. Pero creo que, por muy segurx de ti mismx que seas, las dudas siempre van a estar ahí. Porque, además, cosas sobre las que dudar no te faltan en una oposición.

  • ¿Seré capaz?

Es la madre de todas las dudas, quizá. No saber si serás capaz de sacarte la oposición es un pensamiento que cruza por la cabeza, creo yo, por lo menos una vez al día mientras estás estudiando. Por muy segurx que seas. Por muchas veces que te repitas a ti mismx que eres la repanocha, que no hay nada que se interponga entre tu plaza y tú. Por mucho que intentes convecerte de que evidentemente hay gente mejor que tú pero tú tienes cosas que ellxs no tienen. El no saber si serás o no capaz de sacarte la oposición siempre estará ahí. Como el café (bendita sea la cafetera, de verdad).

  • ¿Estaré preparando los temas bien?

Inevitable si eres como yo (al menos como yo hasta ahora). Si has decidido ir con faldas y a lo loco prepararte los temas por tu cuenta, sin preparador ni guías ni nada, seguro que será el pensamiento que te asalte cada vez que abras un manual o pases a limpio algo. No saber por dónde te da el aire es muy duro, pero plantearte el “si, puedo aprenderme muy bien lo que estoy haciendo, tener suerte y que me caigan los temas que mejor llevo, pero ¿y si al tribunal no le gusta cómo he preparado yo el tema de la Inquisición Española?” lo es todavía más.

A  no ser que tengas un preparador (y yo creo que ni con esas), nada te va a librar de ese nudo en el estómago cuando ves tu tema y rezas para que sea suficiente y lo que tenga que ser.

Aunque siempre te puede pasar como a mi compañero de oposición y a mí: tener la suerte de descubrir por casualidad que el temario de tu oposición está publicado desde hace tres semanas. Y entonces, bueno. Estas dudas desaparecen. Más o menos.

  • ¿Llegaré?

No tengo la respuesta a esto, pero posiblemente sea no. La duda no es infundada. 115 temas me parecen 115 razones como 115 templos para plantearme seriamente el hecho de que es probable que no llegue 1. viva; 2. con todo el temario preparado; 3. completamente cuerda; 4. todas las anteriores al mismo tiempo. Pero bueno. Es lo que hay.

No soy una experta en opositar. Al fin y al cabo, es mi primera oposición y ni siquiera sé si la estoy llevando como debería llevarla. Quizá debería dormir más. Estudiar más. Organizarme más. TODO más. O quizá debería relajarme más, porque como ya he dicho otras veces, hay que llegar viva. El tema es que, ante las dudas, un poquito de realismo: posiblemente serás capaz, aunque no serás el mejor; posiblemente te estés preparando los temas bien, aunque no perfectos; posiblemente no llegues a tope, pero has hecho una carrera de fondo.

En una oposición, quien no se anima a sí mismo, está perdido.

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4 thoughts on “Diario de una opositora. Semana 4: las dudas”

  1. Efectivamente, es una carrera de fondo y por tanto habrá días que te sientas la puta ama y otros que te veas como un despojo. Nadie sabe qué pasará. Incluso habiéndote preparado perfectamente puede que luego no salga como esperabas. En mi caso, tengo un preparador, y aún así hay días internacionales de dudar de una misma cada cierto tiempo; es inevitable. Desde aquí todos los ánimos del mundo, sigue poco a poco que al final conseguirás lo que te propones, siendo constante.

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