Diario de una opositora. Semana 8: soy una montaña rusa viviente

Ayer me derrumbé. Quizá no fue ni en el mejor momento ni con las mejores palabras, pero me derrumbé. Creo que llevaba una semana (o quizá más) recorriendo el camino hacia el derrumbamiento sin ser plenamente consciente de ello y supongo que anoche llegué al final, al barranco, al precipicio.

Y miré hacia abajo y me derrumbé.

Quizá si os contara cómo es realmente mi día a día podáis entenderlo un poco mejor. O quizá no. Yo ya no sé nada.

Me levanto a las ocho de la mañana, ocho y algo los días más vagos. Desayuno y miro twitter mientras escucho la radio. Miro el correo, hago un par de cosillas en el ordenador, pongo en orden mis ideas para el resto del día y no más tarde de las nueve y media ya estoy poniéndome a estudiar. Hay quien dirá que es muy tarde, las nueve y media. Pero la opinión de esos me la pela. Por las mañanas estudio la parte de legislación de las oposiciones. Lo organicé así porque me era más sencillo a la hora de afrontar todo el temario. Hay quien dirá que no tengo que hacerlo así, pero la opinión de esa gente me la sigue pelando.

Estudio, con altibajos y descansos, hasta, más o menos, la una menos cuarto. Hora en la que me pongo el café y empiezo a hacer todas esas cosas que a primera hora del día he organizado: bajo a por el pan, si toca; escribo un poco; me pego una ducha; organizo entradas para los blogs; juego a algo para desestresarme un poco; o bien pierdo el tiempo de manera irremediable hasta la hora de comer.

Después de comer vuelvo a organizarme las ideas, reposo un poco y no más tarde de las cuatro y media me vuelvo a poner a estudiar. De nuevo hay quien dirá que es muy tarde. Cansinos, que me la pela, que me organizo como yo quiero. Actualmente las tardes las dedico para la parte del temario orientada a Historia de las Instituciones. Lo cierto es que me cuesta mucho menos que Leyes, por los motivos obvios, pero esa es otra historia *pun intended*. A media tarde me pongo otro café o un té y sigo estudiando hasta las 8. Hora en la que vuelvo a hacer esas cosas que organizo al principio del día, a terminar lo que he empezado por la mañana o bien, a seguir perdiendo el tiempo.

Pues bien. Aunque cuando suena el despertador no tengo ninguna gana de levantarme de la cama, intento empezar el día animada. Pensando que soy la hostia, que tengo mucho mérito por enfrentarme a unas oposiciones siendo tan joven, que puedo conseguir hacerme con la plaza, que a cabezonería no me gana nadie… En fin, un montón de intentos de motivarme para estudiar otro día más. Pero cuando llega el final del día soy un amasijo de inseguridades y cansancio y lo único que me pregunto es si conseguiré hacerlo, si lograré llegar, aunque sea, al primer examen, si sirvo para esto. En resumen, un montón de mierda insegura y llena de miedos.

Y todos los días me pasa exactamente lo mismo. Me levanto intentando motivarme, pero llegan las ocho de la tarde y lo único que quiero es meterme a la cama y mandarlo todo a la mierda.

No sé si estas oposiciones acabarán conmigo o si, por el contrario, las venceré yo a ellas. Pero lo cierto es que estoy cansada de ser una montaña rusa de emociones que se derrumba a la una y media de la mañana en el portal de su casa. Estoy cansada de sentir que puedo y al segundo siguiente sentir que soy un despojo. Estoy cansada de sentarme frente al escritorio todas las mañanas y levantarme de la silla al final del día pensando que estoy tirando el tiempo a la basura.

Estoy cansada y no quiero ser así.

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3 comentarios en “Diario de una opositora. Semana 8: soy una montaña rusa viviente

  1. B. M. Virginia dijo:

    Me lo he leído por encima porque en realidad vengo a darte ánimos, porque a mí, francamente, las oposiciones me atropellaron. No tanto el examen suspenso por segunda vez sino ese ritmo de estudio. Cuando te digo que puedes desahogarte conmigo, te lo digo de todo corazón, aunque también creo, intuyo, que no quieres sacarlo porque si lo sacas y lo escribes parece más real, y hasta has estado intentado meterlo para dentro. No ver el desánimo cada vez que abrías el libro de texto y te ponías a ello, con la cabeza pensando en otra cosa y ya, al final, después de un buen rato, por inercia, centrarte en lo que estabas haciendo.
    Vengo aquí a animarte, pero no tengo la respuesta que a lo mejor buscas para arreglar la situación. Creo que una de las cosas que me siguen torturando de volver a casa es volver a eso. Yo entré en bajón y no levanté la cabeza hasta que me vine aquí: y esto fue mi mejor opción de huida. Cuando mis padres hablan del tema me sigue dando terror esa sesión de estudio y lo único que se me ocurre es hacer algo a la vez, trabajar mientras estudio. Ya sé que es hacer dos cosas a la vez y es mortal, pero el trabajar, ver a gente, tener una rutina a mí me da mucho más ánimo.

    Quizás sea eso lo que funciona para mí y no para ti, pero siento venir con las manos vacías. Sólo tengo para ti un abrazo y muchas ganas de verte en navidad.

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    • LuverC dijo:

      Te odio y te quiero al mismo tiempo porque me vas a hacer llorar.

      Creo que nadie tiene la respuesta; ni siquiera si la tengo yo escondida en alguna parte o si existe… Ay. Esto es más duro de lo que pensaba, de verdad.

      Ojalá llegue ya navidad para verte y cobrarme ese achuchón y esa tarde juntas que nos debemos.

      Le gusta a 1 persona

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