Reseña: ‘Orgullo y prejuicio’ o un romance más actual de lo que piensas

Antes de nada, soy plenamente consciente de dos cosas. La primera es que hay mil reseñas y mil análisis de ‘Orgullo y prejuicio‘ por la red. Es una obra ampliamente comentada, estudiada y analizada y posiblemente no aporte nada nuevo a todo lo que se ha dicho sobre ella más allá de mi opinión personal y la visión con la que he leído el libro. La segunda es que en algún momento de mi adolescencia me leí este libro y sé que me encantó; pero como mi memoria en lo referente a libros es bastante limitada, es como si me hubiera leído ‘Orgullo y prejuicio‘ por primera vez dos veces. Lo cual, qué queréis que os diga, veo como algo bastante positivo.

Aunque dudo que esto sea necesario, a partir de aquí hay spoilers de la trama, así que lee bajo tu propia responsabilidad (si es que eres de esa extraña gente que no conoce la historia de ‘Orgullo y prejuicio‘).

Ficha técnica

Título: ‘Orgullo y prejuicio’
Autora: Jane Austen
Año de publicación: 1813
Número de páginas: 440

No os voy a decir de qué trata el libro, porque a estas alturas de la vida, 204 años después de que se publicara, creo que es de sobra conocido. De todas formas, os voy a dejar un vídeo que me parece que me viene que ni al pelo para ilustrar un poquito más el argumento de ‘Orgullo y prejuicio‘ (y que me encontré por casualidad por facebook el día siguiente a terminarme el libro).

Después de este inciso… Vamos al lío.

Lo primero que tengo que decir de ‘Orgullo y prejuicio‘ es que me ha encantado (¿en realidad alguien lo dudaba?). Con todas las letras. Cuando me lo leí la primera vez (en serio, estoy segura de ello aunque no recuerde a ciencia cierta que ocurriera) me gustó, pero gustó de una manera mucho más superficial. Al fin y al cabo, no deja de contar una historia de romance, un poco cogida con pinzas. Y eso, a una adolescente en su época de “Bécquer es lo mejor que me ha pasado en mi vida literaria” pues le gusta (si, esa era yo).

Pero cuando ya tienes una edad para analizar las cosas, para dar una vuelta más, para leer realmente entrelíneas, te das cuenta de que sí, la historia entre Lizzy y Darcy es un romance, pero hay mucho, mucho, más allá. Porque si algo es ‘Orgullo y prejuicio’ (y me atrevería a decir que todas las novelas de Austen aunque esta sea la única que he leído) es sutil e irónico.

¿Por qué sutil? Pues porque, si no quieres, no ves todo lo que Austen te cuenta realmente durante todo el libro. Si no quieres, te quedas solo en la apariencia tonta de la novela y no deja de ser una historia de un amor un poco extraño.

¿Y por qué irónico? Pues porque, si has conseguido pasar más allá de la línea roja de la sutileza, te das cuenta de que debajo de la apariencia tonta, está la crítica. Está la acidez dirigida a la sociedad en la que le tocó vivir, con todos esos convencionalismos, costumbres y gente tonta. Austen se ríe de ese mundo, pero lo hace bien, lo hace sutil, sin caer en lo bruto ni en lo burdo. Se ríe veladamente de la señora Bennet, de Collins, de Wickham. Se ríe de la sociedad y de su mundo, de toda la parafernalia alrededor de las familias, de las relaciones entre las personas, de las clases, de los matrimonios.

Se ríe de todo y, aun así, no se nota demasiado, porque no es un libro de humor, aunque lo tenga. Pero tampoco (o no solo) es una historia de amor. Claro que el romance tiene mucho peso y, yo por lo menos y como buena fangirl, estaba deseando que llegara el momento en el que Lizzy y Darcy están juntos por fin (aunque, como la gran mayoría de la gente, ya supiera que iba a suceder). Pero personalmente opino que si te quedas solamente en la historia de amor tonta, el libro no te dice ni la mitad de lo que te tiene que decir.

Con respecto a la historia de amor, aunque ya ha pasado mi momento de “romanticismo por el romanticismo”, he de decir que me ha gustado bastante. Aunque idealizada, no deja por ello de ser respetuosa (kinda). Cuando Lizzy le dice a Darcy que no la primera vez que este se le declara, él, de una u otra manera, lo acepta. Y si le manda la carta explicándose no es para realizar un cambio en esa respuesta ni para presionarla, sino para explicar cosas que Lizzy le ha echado en cara. Y Darcy, a diferencia de otras personas de nuestro siglo, entiende que no por mucho insistir Lizzy va a cambiar de opinión. Con lo cual, el resto de su relación se desenvuelve de manera natural. Todo lo que hace (sobretodo con respecto a su hermana) no lo hace para que ella cambie de opinión con respecto a su declaración, sino por ella, simplemente. Nada más.

Lizzy cambia de opinión con respecto a Darcy por lo que hace a partir de que este se le declare, pero quiero pensar que la alteración en la actitud de Darcy es bastante genuina.

Y si, quizá es una historia de amor un poco tonta, pero, y esto es bastante triste decirlo, es más sana que muchas historias de amor que he leído y están escritas en el siglo XXI.

Narrativamente es una pasada. A pesar de estar escrito hace 200 años, no es farragoso, sino todo lo contrario: es ligero y fresco y no sé si es por la traducción de mi edición o qué, pero no resulta nada anticuado. Esto, como el tema a tratar y la manera de narrarlo, hace que, aunque sea una obra que tenga dos siglos (que se dice pronto, pero es mucho tiempo), no haya pasado de moda ni se haya quedado atrasada.

Poco más puedo decir que no se haya dicho ya sobre este libro. Leedlo. Apreciadlo. Pasad más allá de la línea roja de la sutileza y ved la ironía. Disfrutadlo.

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5 comentarios en “Reseña: ‘Orgullo y prejuicio’ o un romance más actual de lo que piensas

  1. idasyvenidas dijo:

    Mañana lo voy a coger en la biblioteca. Nunca me ha llamado ese libro, por lo que dices de la típica historia de amor empalagosa. Al menos ese era el tema que creía que iba a encontrar, pero después de leerte me he decidido a darle una oportunidad. Ya te contaré qué tal.

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  2. Coremi dijo:

    Hola, tus impresiones sobre el libro está muy bien (no importa que haya muchas opiniones del mismo, cada cual tiene su visión del mismo) La sutileza y la ironía es lo que hacen grande a esta autora, era una gran observadora de la conducta humana. Además de que las actitudes y modos de ser de los personajes pueden verse actualmente en muchas personas. En fin, es una autora que sigue vigente. ¿Leíste la Abadía de Northanger y Persuasión? Te las recomiendo. Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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