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Quiérete como un señor

Una de las ventajas de pertenecer a grupos de escritoras es que llegas a conocer a compañeras de afición y profesión que son un verdadero primor. No solo como escritoras, sino como personas. Puedes conocer su obra, sus intereses, esos “a mí me encantaría escribir esto pero no me atrevo”. Nacen proyectos, surgen dudas y se solucionan problemas.

La “pega” (entrecomillo porque no creo que realmente sea una pega como tal, pero sí que me entristece verlo) es que también puedes conocer uno de sus demonios que, además, te es increíblemente familiar. Porque también es el tuyo.

Spoiler alert — En este artículo voy a hablar desde el punto de vista de las mujeres. Si bien sé que esto es algo que compartimos con algunos de nuestros compañeros escritores, creo que es algo que las mujeres sentimos más a menudo por otros motivos ajenos a nuestra profesión y a nuestra profesionalidad y que más tienen que ver con la sociedad en la que vivimos.


Porque, veréis. Las escritoras tenemos una increíble facilidad para, cada cierto tiempo, por muy bien que nos vaya, por muy contentas que hayamos estado últimamente con lo que escribimos, por muy satisfechas que estemos por nuestros últimos logros, anular todo lo que sale de nuestras manos.

Tenemos una tendencia a menospreciarnos, menospreciar todos nuestros logros, todos nuestros relatos, todas nuestras historias. He perdido la cuenta de las veces que he leído a una compañera escritora decir “es que esta historia que estoy escribiendo es una mierda” cuando sabes, porque lo sabes aunque no la hayas leído, que no es verdad. He perdido la cuenta de las veces que he leído a una compañera escritora decir “es que soy penosa” cuando tienes motivos y pruebas de sobra para lanzarle a la cara y demostrarle que es maravillosa.

wonderful
Es tan cuqui y tan repelente que tenía que ponerlo, #sorrynotsorry (Fuente)

Esto pasa incluso con la gente que ha ganado #cosas. Cuando seleccionan un relato en una antología o en un concurso de lo que sea, cuando alguien ajeno al círculo de tus amistades reconoce que lo que escribes es bueno y lo premia de alguna manera, la sensación de “soy penosa”, lejos de desaparecer, se hace más y más grande, como una bola de nieve.

Lo sé porque la conozco. El “he tenido un golpe de suerte, en realidad no soy tan buena”; el “no sé por qué lo han cogido, si es que es horrible”; el “tuve un momento de inspiración y por eso el relato es tan bueno, lo siguiente que escribiré será más en mi línea, bastante peor”. Y pensamientos similares.

Y es algo que me entristece.

Primero porque, como escritora insegura, es algo que he sentido en mis propias carnes más veces de las que me gustaría. Es así. Muchísimas veces he sentido que “no soy suficientemente buena”, “no tengo suficiente nivel”, etc. Incluso planteándome futuros artículos de este blog lo pienso: “quién soy yo para hablar de x, si no tengo la suficiente experiencia”, “hay otras personas que hablan mejor que yo de esto, para qué me voy a molestar”.

Segundo porque, por mucho que intentes ayudar a tus compañeras escritoras con palabras de ánimo, con stickers de Telegram y con piropos por Twitter del pelo de “eres válida”, sabes que es algo que no se supera así como así.

Sin embargo, hay algo que puedes hacer para sobrellevar esa sensación de autoboicot.

Señor
Quiero una taza con esto. Diseño propio, vectores de Freepik

Exacto. Quererte como un señor.

¿Y qué narices es eso, Cris? Os preguntaréis. Sencillo.

Imaginaos a Pérez Reverte. La definición de señor. Esa persona con tanto ego y tanta seguridad en sí mismo que todo se la suda y que cree que todo lo que dice está bien. Que piensa que sus palabras son lo más importante del mundo y actúa como si de verdad lo fueran.

Gentleman
Es un señor, pero se le perdona porque es Neil Patrick Harris

¿Os lo habéis imaginado? Bien. Pues el truco está en ser Pérez Reverte. Pero sin ser gilipollas.

Y me diréis, “ya, pero es que yo no quiero ser como Pérez Reverte”. Ya, bueno, yo tampoco. Pero de verdad que me encantaría tener esa seguridad en mí misma. Ese “me la suda todo”, ese “quiero hacer esto, pues lo voy a hacer, por mis santos ovarios”.

Y es que Pérez Reverte se quiere a sí mismo como lo que es: un señor.

Pues lo mismo tendríamos que hacer nosotras. No digo que de la noche a la mañana nos traguemos una pócima crecepelo y que de repente nos convirtamos en el adalid de la autoestima, porque eso no existe; milagros a Lourdes. Pero sí que os digo que nos lo tenemos que creer un poquito más. Nos tenemos que creer que podemos, nos tenemos que creer que somos buenas, que podemos escribir esa historia que se nos ha pasado por la cabeza aunque en el fondo creamos que nos queda grande. Nos tenemos que creer que somos válidas, que somos capaces de todo lo que nos propongamos.

Porque, os diré un par de cosas.

Primera. Si no empezamos a creérnoslo, seguramente nadie venga a hacernos el favor de créerselo por nosotras.

Segunda. Si no nos lo creemos, vendrán señores que sí lo crean de sí mismos a pisotearnos y a arrastrarnos por los suelos de la autoestima. Y mirad, chicas, eso sí que no. Podré pisotearme yo, pero no podrán pisotearme señores.

DiCaprio
Si, Di Caprio, a mí también me exasperan los señores.

Y tercera y la más importante (y, al mismo tiempo, el secreto mejor guardado). No es solo que tengáis que creeros capaces. Es que lo sois. Os han engañado toda la vida diciendo que no valéis para esto, que mejor que os dediquéis a otra cosa, que si no sé qué, que si no sé cuál. Pero no. Valéis. Mucho. Empezad a creéroslo.

Quereos como señores, que el resto vendrá solo.

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12 comentarios en “Quiérete como un señor”

  1. ¡Que bonita eres madre! Ojalá todas y cada una de nosotras queriéndonos como un señor. Poquito a poquito lo conseguiremos y mientras pues nos querremos entre nosotras, que siempre ayuda. Yo me quedo con la frase de “el truco está en ser Pérez Reverte pero sin ser gilipollas” xD

    Un abrazo!

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    1. Tú sí que eres bonita 💜
      La verdad es que es una tarea difícil, porque tenemos mucho bagaje detrás… Pero poquito a poco y con la ayuda de las demás, lo conseguiremos 💜💜💜

      Un besazo :**

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      1. Es que no me gustan xD

        Ahora en serio, me ha gustado mucho el artículo. Estamos enseñadas como estos propios señores quieren para que nos infravaloremos y qué mejor slogan que “quererte como un señor”.

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      2. Jajajajajaa bueno, pues tú sin bigote, te queremos igual 🙂

        Me alegra que te haya gustado. Es triste, pero es cierto: los señores nos han enseñado a infravalorarnos constantemente, a que estemos donde no molestamos… Pero es hora de cambiar las tornas.

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  2. Perdona pero no creo que la inseguridad y la baja autoestima sea sólo cosa de mujeres. Por lo menos a mí también me pasa.
    Cuando un amig@ dice que ha leído nuestra novela y nos explica que le ha gustado pensamos: “¿Lo dirá para quedar bien?” No es cosa sólo de mujeres.
    Y no, a mí no me gustaría ser como Peréz Reverte y no todos los hombres somos como él de prepotentes, machistas, etc.

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    1. Como sabrás si has leído el artículo, en concreto el “spoiler alert” que añado al principio, soy perfectamente consciente de que la inseguridad y la baja autoestima no son solo cosas de mujeres. Pero, y repito, quería hacer el artículo desde el punto de vista de la mujer porque 1. Soy mujer; es mi punto de vista; 2. Es mi blog y no tengo que justificar mi punto de vista; y 3. Si bien la inseguridad y la baja autoestima no es cosa de género, sí lo es la presión y la educación. A nosotras nos educan para que seamos así; así somos más manejables, así nos quieren: sumisas, inseguras, dependientes de las palabras de un hombre. Por eso y solo por eso decidí hacer el artículo desde el punto de vista de las mujeres.

      Del mismo modo y también como digo en el artículo, yo tampoco quiero ser Pérez Reverte. Me parece un hombre despreciable y que su sola presencia o mención me hace querer vomitarle en la cara. Y eso también lo digo en el artículo. Pero lo que sí quiero es ser igual de segura que él; porque, repito, a mí como mujer me han educado para que no lo sea.

      Y, por cierto. En ningún momento he dicho que todos los hombres seáis machistas. No sé de dónde has sacado eso, de verdad. Pero gracias por el “not all men”, cada vez que me lo soltáis me hace más gracia.

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