Recursos para escritores

Diario de supervivencia al Nanowrimo – Semana 1

Hace tres días se dio, oficialmente, el pistoletazo de salida al NaNoWriMo y todo el mundo se lanzó como loco a escribir. Yo también, por supuesto. Como ya os conté en la entrada de la semana pasada, la que iniciaba la serie del Diario de supervivencia al Nanowrimo, yo tenía muchas ganas de empezar a escribir. Pero tantas, tantas, tantas que estamos a día 3 y ya tengo ni más ni menos que

6326 palabras

Eso, para gente ajena al Nanowrimo, es más de lo que se supone que tienes que tener a estas alturas. Unas 1326 palabras más. ¡Y estoy muy contenta por ello!

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Así es como lucen mis estadísticas actualmente

Cuando empecé a escribir antes de ayer tenía mucho miedo: no suelo escribir a ordenador y me atasco con mucha más facilidad que a mano. Pero tenía seguro que si quería ser productiva de verdad tenía que ponerme a escribir a máquina porque 1. contar palabras a mano me daba pereza, mucha pereza; y 2. pasar a limpio para poder contar las palabras que había escrito a mano me daba mucha más pereza.

Así que me bajé el Q10 para limitar las distracciones (lo admito, me distraigo con el vuelo de una mosca) y me puse a escribir. Y aquí estamos, con 6000 palabras (el 25% de las 25000 que me había propuesto para la primera novelette y voy todavía por el capítulo 3; esto es va a alargar).

Pero bueno, voy a dejar de chillar por los logros, que tengo muchas cositas que contaros hoy.


Organización del tiempo

Creo que en lo referente al Nano (bueno, y en lo referente a la vida en general), la organización del tiempo es primordial. Aunque hay momentos “no planeados” en los que te pones a escribir, bien porque tienes un hueco con el que no contabas, bien porque se te ha venido la idea de cómo continuar la escena o bien porque ya has hecho tus sesiones ese día pero no puedes aguantar a terminar la escena de folleteo vil que has cortado a mitad, sí que creo que hay que ponerse unos horarios.

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Haced caso a los chicos de LiterUP. Son sabios (Fuente)

Antes de empezar el Nano estaba nerviosa, porque no me había planteado cuándo ponerme a escribir. ¿Sería mejor por la mañana? ¿Después de comer? ¿Por la tarde? ¿Por la noche? No lo sabía y estaba empezando a ponerme histérica.

Al final salió solo. Me levanté el día 1 por la mañana, desayuné, me organicé el día y me di cuenta de que tenía un tiempo muerto. Me dije que tenía que probar a ver qué tal me iba escribiendo por la mañana. Y la verdad es que me fue muy bien. No llegué a las 1670 palabras diarias que me había propuesto, pero alcancé las 1000, así que decidí que escribir por las mañanas era buena idea.

Las otras 1000 palabras las escribí justo antes de cenar. Nunca me ha gustado escribir por la tarde, porque es cuando más gente hay en casa y cuando más ruido hay, pero no me fue mal. Al día siguiente, sin embargo, decidí adelantar un poco más la hora a media tarde.

Por lo tanto, ya tengo mi horario. Modificable, porque hay veces que la vida y otros compromisos se meten en tu camino, pero el primer paso ya es importante.

Jinkx dance
Jinkx bailando. Por razones obvias.

Pero no solo es importante saber cuándo vas a escribir, sino cómo.

No sé si habréis oído hablar de la técnica pomodoro. A grandes rasgos, es un método para dividir el tiempo de trabajo en pequeñas «píldoras» de 25 minutos cada una. Lo que se pretende hacer con esto es ser más productivo y centrar más la atención y la creatividad en la tarea y no en el tiempo que falta para que se acabe.

Personalmente nunca lo había probado y menos para escribir. Era de esas personas que se sientan y se ponen a vomitar palabras hasta que te da la sensación de que te has exprimido como un limón. Sin embargo, hoy he decidido probarla. Mi sesión de la mañana (algo más larga porque esta tarde no puedo escribir) he decidido dividirla en tres pomodoros, con sus descansos entre medias, a ver cómo acababa la cosa.

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Tomatitos saltando. También por motivos obvios (Fuente)

Al final he hecho dos pomodoros y un sucedáneo, porque el final del segundo pomodoro me ha pillado en un momento en el que no era capaz de parar la escena. Ya es suficiente cruel que en la vida real paren cuando te están haciendo sexo oral como para encima ir yo y hacérselo sufrir a mis personajes. No, no, cualquier cosa menos eso. ¿El resultado? 1709 palabras en una sesión. ¿Veredicto? Creo que el pomodoro ayuda.

A lo largo de la semana que viene intentaré seguir con esta técnica. Ya os contaré el viernes que viene qué tal me ha ido.


Cosas que he aprendido en estos tres días

Podríais pensar que tres días no son suficientes para aprender cosas sobre una misma y tu proceso de escritura, pero os equivocáis. Si algo tiene el Nano es que, además de ser una carrera de fondo para conseguir 50000 palabras, también es un sprint para conocerte a ti misma y, así, conseguir llegar a la meta. Tienes que venir dispuesta a desmontarte a ti misma las cosas que creíais que te iban bien y a adaptarte a esas cosas que pensabas que te vendrían fatal pero que resulta que, joder, funcionan.

¿Y cuáles son esas cosas?

  1. Organizarme no me viene mal

Como brújula, siempre había pensado que la organización de capítulos me iba a bloquear, pero me equivocaba. De cabo a rabo, además. No solo me está ayudando a avanzar de verdad, sino que me ha ayudado a no darle demasiado peso a las cosas que son insulsas y darle más peso a esos puntos clave.

Evidentemente, me sigue gustando la improvisación y he dejado hueco suficiente en mi planificación para ello.

¿En definitiva? Creo que lo mejor para mí es encontrar ese equilibrio justo y perfecto entre la organización y lo aleatorio; solo así conseguiré avanzar y conseguir historias frescas.

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Salvador, gracias por tanto, perdón por tan poco
  1. No soy tan nocturna como creía

Quiera o no, creo que todo escritor tiene metida en la cabeza esa imagen de escritor bohemio, que trabaja de noche con un brandy y unos quevedos. Y bien es verdad que durante una época de mi vida me gustaba mucho escribir por la noche. Sin embargo y a pesar de que esto está muy lejos de ese arquetipo de escritor romántico, he descubierto que me gusta escribir más de día, cuando todavía hay luz.

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Nick Miller, deja de representarme, primer aviso
  1. Soy perfectamente capaz de acabar el Nanowrimo

Cuando empecé a plantearme apuntarme al Nano, me dije a mí misma: «no lo vas a conseguir, pero no pasa nada; lo que importa es que no te rindas». Sin embargo, ahora me doy cuenta de que puedo hacerlo.

A ver, no me quiero hacer ilusiones. Pero he escrito por encima de lo que necesito los tres días, lo cual me permite estar tres días un poco más floja (porque vendrán días malos, lo sé) y además sé qué, según pasen los días, se volverá un poco más fácil aprovechar al máximo los pomodoros.


Ahora llega el fin de semana. Para mí, dos días un poco más complicados para escribir por aquello de la vida social y demás. Espero poder sacar tiempo todos los días, organizarme mi horario de fin de semana y llegar al final del domingo con un buen recuento de palabras.

Recordad que en twitter voy contando cosas del Nano según suceden, así que pasaos por allí si queréis.

¡Hasta la próxima, sugus!

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6 comentarios en “Diario de supervivencia al Nanowrimo – Semana 1”

  1. ¡Hola! Adoro este tipo de entradas, son mis favoritas. Este año decidí no hacer el nano porque ando con muchas cosas en la cabeza y vengo de terminar otro reto como lo es el inktober jaja Pero me gustaron mucho tus observaciones y las guardaré para cuando tenga que escribir. Yo también me creía nocturna, bueno lo soy, pero la mañana me es igual de relajante.
    ¡Besos!

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Hola!
      Me alegra que te haya gustado la entrada y espero que te sirva para cuando te plantees presentarte al Nano.
      ¡Ánimo con el inktober! Yo hice la versión literaria y fue todo un reto.
      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  2. Me ha gustado mucho esta entrada, ver cómo has comenzado a organizarte y demás.

    La técnica de pomodoro todavía no la he usado, pero he oído hablar tan bien y tanto sobre ella que me la apunto para utilizarla la próxima vez que me siente a escribir. Que, por cierto, a mí me suele venir mejor hacerlo por la mañana, me noto más concentrada y con la mente más despejada; según pasa el día se me van gastando las pilas y no atino a juntar tres palabras con coherencia.

    Por cierto, enhorabuena por las palabras escritas en estos primeros días. ¡A seguir! Ya nos contarás 🙂

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    1. ¡Me alegra que te haya gustado!
      La verdad es que yo también había oído hablar mucho de la técnica pomodoro, pero nunca me había puesto a usarla… hasta ahora. Y la verdad es que si gestionas bien los 25 minutos y los descansos (sobretodo los descansos) creo que puede ser muy útil y te ayuda a ser productiva.

      ¡Muchas gracias! Y sí, tú tranquila que os seguiré contando. ¡El próximo viernes más y mejor!

      Le gusta a 1 persona

    1. Ya me contarás qué tal se te da si lo pones en práctica 🙂 La verdad es que es muy interesante y muy útil si lo usas bien :3
      ¡Y me alegra que te haya gustado! Espero que, además, te sirva 😀
      Un besazo :****

      Le gusta a 1 persona

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